Ampliación del Curso de Formación para Padres: La familia, transmisora de la fe

Ampliaremos este tema en los siguientes artículos:

1.- La familia transmisora de la fe.
2.- Dios, en la vida de nuestros hijos.
3.- Jesucristo, el modelo.
4.- La Virgen María.
5.- La Iglesia
5.- Los Sacramentos.

Hace un tiempo, (cuándo los niños recibían la primera comunión a los siete años), escuché en una clase de catequesis que el sacerdote preguntaba: “¿Como vemos a Dios?”, y la respuesta de un niño de esta edad que decía: “por la luz de la fe“. Respuesta realmente iluminada por el Espíritu Santo y dicha con la sencillez propia de los niños (“Si no os volvéis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos”). Supuse que este niño había recibido una formación por parte de los padres y una tarea bien hecha de catequesis. Los niños son como esponjas que lo absorben todo, y reconocí, al ser amiga del padre y de la madre del niño, que es en la familia donde se transmite la fe recibida y donde se procuraba iniciar progresivamente al hijo en las verdades de la fe.

La familia es comunión de personas, ha dicho el Santo Padre. Por ella, “la persona humana no sólo es engendrada y progresivamente introducida, mediante la educación, en la comunidad humana, sino que mediante la regeneración por el Bautizo y la educación en la fe es introducida también en la familia de Dios, que es la Iglesia”. (Juan Pablo II, Exhortación Familiaris Consortio, 15).

Estas palabras de Juan Pablo II deben alentarnos a valorar cada niño como el don más valioso que se tiene, con la posibilidad de ayudarlo a ser una persona responsable, ocupada en mejorar su sociedad, mediante su compromiso de hacer el bien. ¿Que esto comporta dedicar tiempo, observar, dialogar, comprender…? Sólo hay una respuesta: es la mejor joya que tenemos entre manos y se merece todo nuestro corazón y mente para irla puliendo. Si sólo nos ocupáramos de la educación humana quedaría menguada su persona, compuesta de cuerpo y alma. Por lo tanto, los progenitores cristianos deben hacer que el recién nacido reciba el Sacramento del Bautismo con la mayor brevedad posible, puesto que este Sacramento borra el pecado original, los hace hijos de Dios y les abre las puertas del cielo. La gracia sobrenatural, las virtudes y los dones del Espíritu Santo que el niño y la niña habrán recibido en el Bautismo requieren a la vez, por parte de los padres, una dinámica especial que deberá irse desarrollando desde el primer momento de su venida al mundo.

Y, ¿como incrementar la fe? Posiblemente con dos actitudes:

1.- Testimonial. “Iglesia doméstica” es denominada la familia según el Concilio Vaticano II, y es en el hogar donde se aprende a amar, conocer e imitar a Cristo. En los capítulos anteriores hemos hablado de valores humanos que son la base para adquirir las virtudes sobrenaturales. Es en la familia cristiana dónde se nutre la fe de los niños, donde se aprende la caridad con el prójimo y a amarlo por Amor a Dios. Es dónde se imita el comportamiento de los padres. El testimonio de vida de fe, conformando la palabra y las obras con lo que enseña la Iglesia, que recoge todo lo que Dios nos ha revelado, es lo que anima a los hijos a vivir de fe.

2.- Coherente con el compromiso de la recepción del sacramento del Matrimonio. Al recibirlo, se pregunta a los novios: “¿Estáis dispuestos a acoger a los hijos que Dios quiera concederos y educarlos según la ley de Cristo y de la Iglesia?”. La fuerza de la gracia del Sacramento del Matrimonio no dejará nunca de fortalecer el amor de los cónyuges y para educar los hijos en la fe. Tenemos que mirar el futuro con la esperanza de que, con palabras de Juan Pablo II: “El futuro de la humanidad se forja en la familia”. Se debe enseñar a los hijos e hijas a rogar, a alzar su corazón a Dios, iniciándolos de pequeños. Por ellos mismos, con la oración, irán descubriendo la verdad que los ayudará a tener una actitud cristiana desde los primeros años de su vida, llena de confianza en Dios. Sencillamente, tendrán la llave para la felicidad.


Próximo capítulo: Dios en la vida de nuestros hijos

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Cas Morín

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