Acoso escolar

En Barcelona se vive durante el mes de septiembre la fiesta de la Merced. He encontrado una plegaria en “Visita breve a la Virgen de la Merced” que me ha inspirado este artículo. Cualquier violencia nos entristece y los creyentes recurrimos a Nuestra Madre del Cielo, con la advocación que tenga, según el lugar donde uno viva, esperando recibir su ayuda. Esta es una oración que habla del mar. Con el mar he ilustrado este artículo, con una buena familia bien conocida por mí. La oración dice:

“Estrella luminosa, Virgen de la Merced, dirige nuestro viaje por los mares de la vida i condúcenos al puerto de salvación”

Hace pocos días recibíamos nueva información sobre el acoso escolar. De cada cinco niños, nos dicen, uno es víctima de acoso; ni que sólo fuera un niño o niña entre 100, 1000, 10000, etc. que fuera maltratado, ya habría suficiente para estar alerta para prestar más cuidado a la atención de nuestros hijos e hijas sobre su comportamiento en la escuela y en casa, conocer los amigos que tiene o que no tiene, y otras cuestiones, para prever este fenómeno de Bullying y poder remediarlo a tiempo.

El Bullying es un fenómeno de violencia física y psíquica entre compañeros de un mismo centro educativo. En el caso de tener un hijo que menosprecie a un compañero de escuela o a alguien de la familia a quien quisiera ridiculizar o dominar también sería un aviso para observarlo con atención y buscar remedios con el fin de ayudarlo. Podría ser un agresor y esto es grave.

El Bullying se manifiesta con burlas, golpes, ofensas, críticas, apartar a la víctima del grupo, insultos, etc. Los agresores que lo practican necesitan terapias para cambiar sus actitudes y los niños que son víctimas pueden llegar a estados lamentables de miedo y enfermedad. Por otro lado existen otras víctimas, que son las que ven esta violencia y no la denuncian para que no les consideren “acusicas”.

Escribimos dos sugerencias para reforzar la seguridad de los escolares.

Ambiente cálido en el hogar:

Hemos de crear en el hogar un clima afectuoso y comprensivo para favorecer una buena predisposición a la convivencia, para ser chicos y chicas de paz y llegar procurando pequeños objetivos en el ámbito familiar y escolar. Asimismo, pensamos que todos deberíamos intentar reforzar la autoestima de los hijos, para enseñarles a tratar a todos con empatía, en saber aceptar a los amigos de la escuela tal como son, y así favorecer las relaciones interpersonales.

Como siempre la comunicación, reforzada por la confianza, serán básicas para evitar situaciones de bullying, ya sea como ejecutor o como víctima. En este último caso nuestro hijo nos lo podría confiar inmediatamente y recibiría el soporte inmediato de la familia y la escuela. Pobre del niño o niña que se encuentre sin comprensión al explicarlo en casa y lo animasen a enfrentarse a los agresores diciéndole: “defiéndete, eres blando”, “no seas llorón”, “siempre tan corto”, “siempre te quejas”. Qué diferente recibir consejos como: “aquí te ayudaremos”, “calma”, “ignora”, “pidamos ayuda a un experto”, “ten preparada esta respuesta”.

El valor de la compasión:

Eduquemos en familia en el valor de la bondad, de la compasión y de los buenos sentimientos a nuestros hijos, y vivamos con la esperanza de tener menos agresores. Incluso en las disputas entre hermanos, hacerles ver desde que son pequeños que es malo el primer impulso de violencia y que aprendan a pedir perdón, a hacer las paces, a no ser vengativos. No pasar por alto el mal que se le puede hacer al más indefenso. El segundo impulso de nuestros hijos ha de ser el de rectificar y de arrepentirse de haber enojado a su hermano.

¿Qué encontramos en algunos ambientes? ¿Qué vemos en las noticias? Especialmente en familia nos preguntamos: ¿Qué modelos tienen nuestros hijos en la televisión: el agresivo, el violento, el famoso o el guaperas que se ganan la vida juzgando a los demás –sin corazón- aunque hablen mucho de corazón? ¿Dónde está la compasión?

Los niños y jóvenes pueden creer que en el mundo que nos rodea todo es hostilidad, y su respuesta puede ser más agresiva y violenta. Les conviene establecer vínculos constantes afectivos con personas cercanas que tengan buenos sentimientos, sino les queda menguada su capacidad afectiva, su capacidad para querer y esto es caldo de cultivo para la agresividad y la violencia.

En caso de querer ampliar información os incluyo un portal sobre acoso escolar: www.acosoescolar.info.

Si la violencia se aprende, es responsabilidad de todos desaprender la violencia. Los hijos descubren los valores por nuestra forma de actuar. La disponibilidad para escuchar, el afecto y la compasión de los padres son los que han de ayudar a reducir el número de víctimas de acoso escolar.

Victòria Cardona

Orientadora Familiar

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