Los abuelos se adaptan a los cambios

“Plantearse pocos problemas es la mejor manera de resolverlos” Jean Cocteau

El cambio que hemos tenido que asumir con más esfuerzo mental los abuelos de hoy, ha sido sin duda la integración de la mujer en el campo laboral. A las abuelas, más sensibles a prestar ayuda nos ha pillado con cierto desconcierto; ahora bien para ser una buena madre o una buena abuela tendremos que comprender todas las situaciones aunque nos sorprendan realidades que la mayoría de mayores nunca habíamos vivido.

Por ejemplo, nos quedamos un poco sorprendidas cuando nuestra hija o nuestra nuera están una semana fuera por motivos de trabajo y observamos cómo su marido se queda solo en casa yendo de cabeza para ocuparse del hogar, de los pequeños y de su profesión. ¡No deberíamos sorprendernos tanto!, a veces nos olvidamos de la fuerza física y psíquica que teníamos a su edad o que son suficientemente mayores y responsables para asumir esta realidad. Y hemos de entender que tienen el mismo derecho, el uno y la otra, a desempeñar su trabajo profesional con responsabilidad, teniendo en cuenta siempre que la atención a la familia debe ocupar el primer lugar en su escala de valores.

Ya sabemos que para poder conciliar trabajo y atención en el hogar los matrimonios tienen dificultades: falta de tiempo para dedicarlo a los hijos pequeños, hacer un reparto equitativo de las tareas entre cónyuges e hijos, devanarse los sesos para escuchar a todos los hijos si se convive con adolescentes y niños al mismo tiempo, y llegar a final de mes habiendo pagado la hipoteca del piso. Actualmente, la mitad de las madres de familia o bien trabajan media jornada —las que pueden—, o bien trabajan jornada completa. La otra mitad deciden frenar su vida profesional y reciclarse cuando creen que no son necesarias tantas horas de presencia en casa y así poder optar de nuevo a un trabajo remunerado.

Finalmente, hemos de considerar que hay muchos padres jóvenes que no tienen abuela que les ayude a conciliar y les resulta complicado encajar todas las piezas de sus horarios como si se tratase de un rompecabezas. O bien porque la abuela también tiene su vida profesional o porque se tiene que ocupar de su padre o madre enfermos y por tanto se deben buscar otras alternativas.

Para nosotros, los abuelos, tampoco es fácil encontrar el lugar ideal en este nuevo papel, y es natural que cueste. La evolución del trabajo de la mujer fuera de casa nos ha afectado; pero vale la pena sacar fuerzas de flaqueza para poder animar a los hijos y ayudarles a conciliar su vida profesional y su vida de familia —si podemos— y, hacerlo sopesando nuestras posibilidades para no perder la salud y gozar de la convivencia de nuestro propio hogar.

Sugerencias

A los abuelos:

  • Procuremos ser jóvenes de espíritu y flexibles para comprender el trabajo de la mujer fuera de casa. La rigidez es mala consejera.
  • Hay que aprender a pedir ayuda, y decir un «no puedo», saber decir un no, es más positivo para la convivencia familiar que agotarse y no ser apto para ningún miembro de la familia.
  • No gastemos toda la energía ocupándose de los nietos si después no nos queda fuerza para nuestra relación conyugal, ni para tratar a los amigos, ni para ocuparnos de nuestra salud que necesita más refuerzos con el paso de los años.

A los padres:

  • Recordemos que cuando el hogar y la educación de los hijos son considerados también como una tarea profesional, se mejora la calidad de vida, serenidad y se obtienen buenos resultados.
  • Es fundamental organizar el reparto de tareas de la casa y dedicar tiempo al estudio de la programación de encargos como si el hogar fuera una empresa y padre y madre los principales directivos.
  • Seamos padres observadores e intuitivos con los abuelos para saber percibir si hay cansancio o desazón causado por la edad, el estado de ánimo o la enfermedad.
  • Demostremos agradecimiento a los abuelos si nos hacen favores teniendo cuidado de los pequeños y hagamos que nuestros hijos también los valoren y lo demuestren.
  • Reflexionemos si podemos recortar algún trabajo para dedicar más tiempo al cónyuge y a los hijos.

Victoria Cardona

Orientadora familiar i escritora

www.vidadefamilia.org

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