Así no se construye un país mejor. Carta semanal de Josep Miró

La absurda polémica construida contra el obispo de Solsona, prolonga su acción con nuevos hechos que son muy útiles para mostrarnos de forma descarnada la realidad que rodea a la Iglesia, y la situación de aquellas personas que además de ciudadanos profesan el catolicismo, o se inspiran sin creer en sus valores culturales y morales.

El nuevo hecho que quiero destacar es el resultado del pleno del Ayuntamiento de Cervera. Si recordáis su alcalde notificó su decisión de presentar la iniciativa de declarar al obispo Novell persona no grata.

El resultado del plenario municipal ha sido este: 3 votos a favor del PDeCat, el alcalde y dos concejales, el voto de la CUP y de un concejal no adscrito, 6 abstenciones de ERC y PDeCat, y 2 en contra de ERC. Total, sale adelante con 5 votos sobre 13. El resultado muestra claramente la debilidad política del alcalde, porque la mayoría no la ha seguido, y los hechos relevantes son: (1) el ataque al obispo es una cuestión centrada en el PDeCAT, (2) la actitud distante de ERC que ha repartido sus votos entre la abstención y el voto en contra. Es un caso más que muestra que la ex CDC no es que ya no sea fiable, sino que es una organización que tiene como máxima significación la perspectiva de género y las políticas de los grupos LGBTI, como ya lo viene demostrando desde el último gobierno de Artur Mas con su agenda parlamentaria y decisiones de gobierno. Y hoy la prioridad a la ideología de género y LGBTI significa en la práctica agresión a la Iglesia. Esta es una ecuación precisa que rige en Cataluña, pero también en otros lugares.

Porque recordemos, ¿qué dijo el obispo de Solsona para que lo maltraten acusándole de homofobia? Monseñor Novell se preguntaba, al hilo del texto papal Amoris Leticia sobre la familia, si “la confusión en la orientación sexual de muchos chicos no será debida a que en la cultura occidental la figura del padre estaría simbólicamente ausente”. Esta es la frase que le ha valido las amenazas, la excomunión del Alcalde de Cervera y ya un primer intento de agresión pública, por parte de un colectivo LGBTI, convocado al efecto en otra población, Tàrrega, en una dinámica de intimidación que sigue.

¿No se puede ni siquiera preguntar si la liquidación de la figura del padre o la madre, tiene consecuencias sobre la formación de los hijos? Si es así, quememos en la hoguera de la intolerancia la enorme cantidad de literatura científica que estudia esta situación al menos desde los años ochenta del siglo pasado. Delincuencia, rendimiento escolar, embarazos prematuros, salud, madurez emotiva y sexual, propensión al divorcio, la lista de aspectos relacionados con la situación del padre y la madre es larguísima. Y esto incluye (¿por qué debería ser excluido si hay abundancia de referencias académicas?) la confusión de roles sexual afectivos por carencias de patrones de referencia masculinos.

¿Por qué no se puede hablar con normalidad sobre todo esto si además de la opinión forma parte de un campo bien nutrido del conocimiento? La cuestión a debatir es por qué en nuestra sociedad la cultura hegemónica se basa en la transgresión y la provocación, basada en la subvención pública, incluida la municipal (Cervera por ejemplo celebra cada año en su Aquelarre la figura del Mal por antonomasia, el diablo) uno no puede preguntarse sobre si “la confusión en la orientación sexual de bastantes chicos no será debida a que en la cultura occidental la figura del padre estaría simbólicamente ausente”.

¿Y por qué no puede preguntar? Los que agreden al obispo deducen que el concepto de confusión sexual se refiere a la homosexualidad. Son ellos y no el prelado, quienes lo afirman. Es su propio temor lo que los impulsa a ponerse la venda antes que la herida. Porque la idea de confusión sexual es muy amplia. Pero no quiero robar la cuestión de la homosexualidad: ¿por qué no podemos preguntarnos sobre las causas de la homosexualidad cuando la literatura científica lo viene haciendo de manera tan reiterada? ¿Por qué entre el 2 y el 3% de la población se siente atraído de manera emotiva y sexual por personas del mismo sexo? ¿Por qué conocimiento científico, debate racional deviene vetado? La homofobia es ir contra los homosexuales, y no el preguntarse sobre las causas de su naturaleza.

¿Y quién lo prohíbe? El límite de la libertad de expresión no la puede imponer el poder político, sino la justicia, porque, como se demuestra en este caso si son los políticos los que lo hacen se manifiesta una deriva totalitaria.

Así, y en contra de lo que nos venden, no se construye un país mejor sino todo lo contrario, y no se construye para que se convierta a los católicos en ciudadanos de segunda, que no pueden expresar al público sus razones. Por ejemplo la de que el modelo familiar que aporta los mejores resultados para sus miembros y para la sociedad es la unión estable de un hombre y una mujer abiertos a la descendencia y con vocación de educarla. Esto según otro alcalde -en este caso el de Solsona– tampoco se puede afirmar.

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Cas Morín

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