Carta Semanal de Josep Miró: Fraternidad por la concordia

Estimados miembros de e-Cristians:

Os invito a participar en la reflexión que haremos a e-Cristianos el día 9 de noviembre a las 19:15 h. en la calle Dr. Francesc Darder 16, bajos.

Seguramente una de las cosas que más necesita nuestro país es superar la fractura interior, sin la cual la cohesión social quedará dañada. Una fractura que significa división dentro de las familias, entre amigos, situaciones dolorosas que han transformado la política de ser la herramienta para construir el bien común, en una vía en el enfrentamiento y la división.

Por esta razón una de las tareas más urgentes y necesarias que está al alcance hacer es construir la fraternidad por la concordia en nuestro país.

La primera Carta de Pedro nos dice:

Bendito sea el Dios y Padre nuestro Señor Jesucristo… Él ha querido que tuviéramos una esperanza viva… Ha querido también que llegarais a la salvación. Todo ello os da una gran alegría, ni que ahora os tenga que entristecer, por poco tiempo, pruebas de todo tipo.

Abandonemos nuestra antigua forma de vida y vivamos de una vez por todas como cristianos. No os amoldéis a las antiguas pasiones de cuando vivíais sin la esperanza… Sed santos, porque yo soy santo (lev. 11, 44-45).

Debemos animarnos mutuamente a reconstruir la concordia en Cataluña mediante la fraternidad. Hay que proponerla con el testimonio personal, que toma más fuerza si construye fraternidades de personas que se reúnen para orar, meditar y abordar el momento presente a partir de las exhortaciones evangélicas adecuadas.

Unas normas para la fraternidad de la concordia.

– Comenzar con la oración y su meditación. Los textos del Nuevo Testamento, los Salmos están empapados de la palabra necesaria. Nos hemos fundamentado en la Primera Carta de Pedro porque la consideramos adecuada, pero es evidente que es cada persona y cada fraternidad la que debe escoger los textos más adecuados para la situación, el hecho que hay que tratar.

– Fundamentar el abordaje de la cuestión bajo las indicaciones de la Palabra:

  • Alejarse y dominar las viejas pasiones. Limpiarnos de todo rencor, ofensa, murmuración, hipocresía.
  • Vivir todo conflicto y dificultad bajo el don de la esperanza.
  • Conscientes de que vivimos en el mundo, nos alegramos y sufrimos en él pero que somos extranjeros. Nuestro pueblo, nuestra nación es la Ciudad de Dios.
  • No diferenciemos a las personas por sus ideas, consideremos sus hechos, y esto vale también para los colectivos.
  • Guiémonos siempre por el seguimiento de Jesucristo. Que lo que digamos y hagamos pueda ser grato a sus ojos.
  • No desistir de actuar así para encontrarlo difícil; es precisamente la dificultad la vía del perfeccionamiento.

 

Criterios para el diálogo.

  1. Para hablar hay que escuchar mucho, y entender al otro. Actúa con él como querrías que se comportaran contigo.
  2. En el orden secular la verdad es un espejo roto. Cada uno tiene un trozo, más grande o pequeño. Si trabajamos para reunirnos, reconstruiremos más y más lo que es verdadero; si cada trozo lo tiramos a la cabeza del otro, sólo conseguiremos desmenuzar aún más la verdad; perder juntos el camino que conduce al bien común.
  3. Examinemos críticamente nuestra posición, identifiquemos los 3 o 4 puntos más negativos. Examinemos positivamente la posición del otro para señalar los tres o cuatro más positivos.
  4. Y a continuación presentad los 3 o 4 puntos más positivos de sus respectivas posiciones.
  5. Y ahora intentad establecer algunos puntos en común.
  6. Y roguemos.

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Cas Morín

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