Declaración de e-Cristians sobre las elecciones del 21 de Diciembre

Estamos en tiempo de adviento, aquel que a los católicos nos prepara para la venida de Jesús, el momento crucial en la historia humana, en el que el propio Dios se encarna en ser humano para vivir, sufrir y salvar en una obra inmensa de amor, que nos hermana como hijos suyos. Es desde este amor que los cristianos debemos contemplar la contienda electoral y guiar nuestro comportamiento. Que nuestro voto vaya dirigido a facilitar la fraternidad.

Con criterio práctico basta alcanzar lo que Chesterton dice que es la primera característica de la democracia: atender a lo que nos une en lugar de lo que nos separa. Pensar diferente no es ningún motivo para dejarnos de respetar. ¿Qué nos une hoy a los catalanes? El discernimiento personal sobre esta pregunta conducirá a la respuesta del voto en conciencia. ¿Cuál es el común denominador que puede hacer posible la construcción del bien común?, que nunca, para formar parte del bien, puede conllevar mal para otros.

La nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense (CET) y la Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), sobre la situación de Cataluña, son en su totalidad guías excelentes para ejercer nuestro deber cívico de votar. Resaltamos algunos puntos, reiterando la importancia de su lectura completa.

  • Llamada a la oración como camino que nos ayuda a ser justos y fraternos. A menudo los laicos menospreciamos lo que es la principal fuerza: orar más en intensidad y tiempo. Orar significa reconocer las limitaciones humanas ante las dificultades y confiar en Dios.
  • Avanzar en el camino del diálogo y el entendimiento del respeto a los derechos y a las instituciones, y la no confrontación. Sirven a esta posición los políticos que desde sus plurales posiciones, centran más la campaña en la proposición y el diálogo, y menos en la descalificación. Pretender dialogar desde la descalificación es una hipocresía.
  • El diálogo sólo es posible desde la verdad y el bien común. Pedimos a todas las fuerzas políticas y sociales, a todos, un esfuerzo para averiguar qué significa concretamente en nuestro caso la verdad, y el bien común. Si la contienda electoral se encaminara por esta vía, todos se verían beneficiados.
  • Hay que encontrar el equilibrio justo entre “la salvaguarda de los bienes comunes”, “los derechos propios de los diferentes pueblos que conforman el estado” y “el respeto a los caminos y principios que el pueblo ha sancionado en la Constitución”.
  • “Evitando decisiones irreversibles y de graves consecuencias que se sitúen al margen de la práctica democrática amparada por las leyes legítimas que garantizan nuestra convivencia”.

Además hay que recordar lo que dice el documento de la CEE de 2006 sobre la unidad de España en su punto 73: “La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretenden modificar la unidad política de España. Pero enseña también que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada”.

A pesar de tener una importancia decisiva, queremos remarcar que en las elecciones del día 21 están en juego más cosas que las relacionadas con el conflicto sobre la independencia y la aplicación del 155.

En este sentido, queremos recordar algunas cuestiones decisivas para la decisión electoral de todo católico:

  • El respeto pleno a la vida engendrada, más aún cuando en el adviento, que nos prepara para el nacimiento de Jesús pone de manifiesto su importancia decisiva para la humanidad. Un respeto a la vida que se extenderá hasta su muerte natural, así como también la atención a la fragilidad humana.
  • La difícil situación económica, enmarcada por un paro elevado, la precariedad y los bajos salarios, junto con una progresión de las rentas muy altas que define un contraste muy negativo. Los efectos de la crisis y la recuperación económica deben ser proporcionalmente distribuidos y se debe contemplar la satisfacción plena de las necesidades básicas de las personas antes que las ganancias exuberantes de unos cuantos.
  • La situación de pobreza y muy especialmente de las personas que se ven obligadas a vivir en la calle clama al cielo, como lo hace la pobreza de las familias con hijos.
  • La emergencia educativa, la crisis del sistema que se manifiesta de manera reiterada. Hay que garantizar el derecho de los padres a la educación de los hijos que incluye la escuela concertada, también la escuela diferenciada, y la evitación del aleccionamiento ideológico en la escuela opuesta a la concepción moral y religiosa de los padres.
  • Cataluña que en teoría es el común denominador de todas las opciones políticas, no tiene futuro con la actual tasa de natalidad. Pedimos a los partidos políticos que incorporen de una forma clara y concreta el apoyo a las familias, a la maternidad, a la conciliación laboral y a las ayudas económicas dirigidas a facilitar la descendencia.

Los católicos discrepamos de acuerdo con nuestras respectivas lecturas religiosas, morales y políticas e interpretaciones jurídicas del uso de la prisión preventiva. En todo caso, tiene sentido reflexionar sobre si su uso ajustado en derecho favorece un clima de diálogo y de concordia.

 

 

#AhoraConcordia

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Cas Morín

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