Entrevista de e-Cristians a Joaquín Navarro Valls en 2003

Por su interés reproducimos la entrevista de e-Cristians de mayo de 2003, de la mano del periodista Ignasi Miranda, al recientemente desaparecido Joaquín Navarro Valls, portavoz de la Santa Sede durante 22 años:

 

El portavoz de la Santa Sede, JOAQUÍN NAVARRO VALLS, transmitió el sábado 17 de mayo, a los participantes del II Congreso Internacional Iglesia y Medios de Comunicación, ideas como estas: “La dialéctica entre este pontificado y los medios de comunicación es rica” . “La atención particular que el Papa ha concedido a la comunicación es necesaria hoy para quien desea comunicar algo a alguien, que en este caso son 1.000 millones de católicos en un mundo de 6.000 millones de habitantes”. “Hay que preguntarse cómo el Papa transmite el mensaje de verdades y valores católicos para tratar de explicarnos el interés permanente de los medios de comunicación hacia él”. “Este pontificado ha emprendido la tarea de rehacer el vocabulario necesario para que el proceso de la comunicación llegue a su resultado”. “Su mensaje moral no carga el hombre de responsabilidades morales que no entiende, sino que ayuda a entender que la aceptación de responsabilidades morales es la única manera de llegar a ser lo que cada uno es”. El máximo responsable comunicativo del Vaticano considera que el liderazgo moral de Juan Pablo II es consecuencia, principalmente, de su capacidad de comunicar algo a la gente.
“La dialéctica entre este pontificado y los medios de comunicación es rica”. “La atención particular que el Papa ha concedido a la comunicación es necesaria hoy para quien desea comunicar algo a alguien, que en este caso son 1.000 millones de católicos en un mundo de 6.000 millones de habitantes”. “Hay que preguntarse cómo el Papa transmite el mensaje de verdades y valores católicos para tratar de explicarnos el interés permanente de los medios de comunicación hacia él”. “Este pontificado ha emprendido la tarea de rehacer el vocabulario necesario para que el proceso de la comunicación llegue a su resultado”. “Su mensaje moral no carga el hombre de responsabilidades morales que no entiende, sino que ayuda a entender que la aceptación de responsabilidades morales es la única manera de llegar a ser lo que cada uno es”. Estas son algunas de las ideas que el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, transmitió el sábado 17 de mayo a los participantes en el II Congreso Internacional Iglesia y Medios de Comunicación. El máximo responsable comunicativo del Vaticano considera que el liderazgo moral de Juan Pablo II es consecuencia, principalmente, de su capacidad de comunicar algo a la gente.

-¿Usted acaba de participar, en Murcia, en el II Congreso Internacional Iglesia y Medios de comunicación. ¿Qué le ha parecido?

-Es uno de esos congresos que, además de bien organizado, me parece necesario porque ha planteado una serie de temas que necesita afrontar el periodismo como actividad actual. Se han intentado dar respuestas a preguntas que mucha gente se hace hoy en día sobre los medios de comunicación, y particularmente los que tratan el hecho religioso.

-¿Cómo cree usted que debe ser el futuro comunicador católico?

-No tengo ni idea. Quizás a partir de ahora, después de mi intervención y con los textos que podré leer, mi propia reflexión y el diálogo con la gente me llevarán a sacar alguna conclusión.

-¿Qué destacaría sobre la intervención con la que usted cerraba el congreso el sábado 17 de mayo?

-Voy intentar responder a esta pregunta: ¿Por qué el Papa es tan popular en los medios de comunicación? Y es que ciertamente Juan Pablo II es popular no sólo en la prensa católica, sino en los medios de todo el mundo. Soy consciente de que la respuesta no es fácil, pero sólo intentarlo ya valía la pena.

-Usted dijo, en la intervención del congreso, que Juan Pablo II ha roto muchos cánones: por ejemplo, visitando 41 dependencias de la Curia Vaticana y todas las parroquias de Roma o fomentando un trato mucho más cercano con los periodistas. ¿Por qué ha sido precisamente este pontífice y no cualquiera de los numerosos sucesores de Pedro anteriores?

-Con mi juicio no pretendía desacreditar los pontificados anteriores. Ha habido papas que, por ejemplo, han sido grandes legisladores, probablemente porque la Iglesia de su tiempo necesitaba una restauración de tipo legal. Otros han sido grandes predicadores e incluso grandes guerreros, así como un concretamente que dimitió porque consideró que no podía seguir siendo Papa. ¿Qué hay, pues, de original en el pontificado de Wojtila? Pues seguramente la conexión, no de forma sino de sustancia, entre Evangelio y cultura. Sería muy fácil anatematizar la cultura actual, que prácticamente se configura a partir de la Revolución Francesa. Juan Pablo II no ha dicho que el actual no sirve, o que hay que volver a formas medievales. Ha tratado de establecer que el Evangelio puede aprovechar muchas cosas válidas de esta cultura. Todo este diálogo con la cultura ha caracterizado mucho este pontífice, que incluso trató el tema en uno de sus estudios doctorales. Se ha reunido con intelectuales, músicos y mucha gente con la que ha discutido sobre grandes temas vistos desde la fe. “Un Evangelio que no se hace cultura es un evangelio que no se hace actual”, ha llegado a decir el Papa. Es decir, él predica muchas veces la idea de que las verdades que el Evangelio contiene no aseguran sólo la salvación eterna de un ser humano que es consecuente con ello, sino que lo está interpelando para que se realice lo que ya está escrito en la primera biografía del ser humano, que es el Génesis, donde se narra que, cuando Dios termina la creación, dice al hombre que dé nombre al mundo. En definitiva, hay que conocer muy bien las propias razones, tratar de conocer las de los demás y después, como dijo el Papa en España recientemente, “la Verdad se ofrece, no se impone”.

-Le pregunto ahora sobre un comentario que usted transmitió públicamente el domingo 4 de mayo cuando Juan Pablo II estaba a punto de abandonar Madrid. ¿En qué pensaba cuando calificó de necesaria la última visita del Papa a España?

-Voy tratar de interpretar las reacciones que vi en varios lugares. Mi impresión fue que, con la presencia del Papa y con el ambiente que se creó, pareció como que todo el contenido era escuchado en el lugar oportuno y desde los ámbitos oportunos. Es decir, que daba la sensación de que, eclesialmente, todo se ordenaba un poco en España gracias a la presencia física de Juan Pablo II.

-En estos tres años en España, los católicos quizás nos hemos descolocado un poco entre lo que algunos medios han publicado sobre la Iglesia en términos negativos, escándalos económicos, etc. ¿La comunicación es lo que la Iglesia debe mejorar más?

-Los temas de comunicación tienen siempre dos elementos: el que da la información y el que la transmite. El hecho de que la Iglesia, en España o en cualquier lugar, vaya a mejorar su manera de transmitir no elimina el hecho de que también deben mejorar algo los que transmiten. Por ejemplo, en el Congreso Internacional Iglesia y Medios de comunicación, en la UCAM, se habló de ética profesional, de seriedad … Y cuando se lee en un periódico, por ejemplo, que “la Iglesia tiene cinco sacramentos”, se ve que hay un nivel de cultura muy mejorable y, además, en un tema donde los mismos no tienen tanta repercusión como en deportes, economía o política.

-¿Qué impresión tiene Juan Pablo II sobre su visita a España?

-El Papa está muy contento, como lo estuvo también en Madrid. Dos días después de volver a Roma, estuve con él en una reunión informal, comiendo, para comentar aspectos del viaje, porque él en los viajes ve lo que tiene allí físicamente en este momento, pero no todo lo que realmente está pasando. Y esto es precisamente lo que se le comenta desde mi Oficina de Prensa después de cada salida pastoral. Y cuando supo, por ejemplo, que se habían desbordado todas las previsiones, su alegría fue aún mayor.

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Cas Morín

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