La necesidad de la gracia en nuestro afrontamiento cotidiano

De Josep Miró i Ardèvol para ForumLibertas.com

 

“Soy un pecador. No soy un santo. Los santos se reconocen inmediatamente. Soy un buen pecador, un testigo. Un pecador que los domingos va a oír misa a la parroquia, un pecador con los tesoros de la gracia divina… en materia de cristiandad, nadie es más competente que el pecador. Nadie, excepto el santo. Es más, en general se trata de la misma persona. El pecador y el santo son dos elementos, digamos, integrantes; esto es, dos partes integrantes del mecanismo de la cristiandad. Juntos, son indispensables el uno al otro“. Esto escribía Péguy, uno de los laicos que mejor ha sabido exponer el misterio de la gracia; es decir, de la misericordia que brota incesante de Dios, y es que sin ella ¿qué podríamos hacer como cristianos? Y es que la tensión entre nuestra fe cuando es bien vivida y la cultura que impera en nuestra sociedad resulta cada vez más de difícil conciliación. Leer más.

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