Llamamiento a la acción: El colapso y crisis de Europa nos afecta cada vez más y peor

  1. Hay que ser conscientes de la evidencia: La Unión Europea se ha sumergido en una crisis de dimensiones nunca vistas que la conduce al colapso.
  2. Es un gran error pensar que sus consecuencias no nos afectan, que tenemos otros problemas como personas, como familias, como asociaciones, empresas e instituciones. No es así. Nos afecta, y aún lo hará más. La razón es simple: ya hace muchos años que nuestras vidas y actividades dependen decisivamente de la Unión Europea. Es como el aire que respiramos, no lo vemos pero lo necesitamos.
  3. La crisis de Europa tiene dos dimensiones. Una es económica y social, y corresponde a los aspectos materiales. Es peligrosa, pero aún lo es más la crisis moral, porque es la madre de todas las crisis.
  4. La relación entre una y otra es tan estrecha que en ocasiones se convierte en inseparable: es el caso de la tragedia de los refugiados, que muestra la peor cara de las instituciones, y también la de una buena parte de las sociedades europeas. No es un problema en primer término económico; incluso el flujo de refugiados, bien planteado, es un factor de crecimiento. Es sobre todo una cuestión de mal funcionamiento institucional, que muestra los límites de la actual Unión, y es especialmente una cuestión moral.
  5. Crisis moral no significa otra cosa que la incapacidad de las instituciones, y en buena medida de la propia sociedad civil europea, para identificar el bien en sus decisiones y acciones, y actuar con justicia. Las crisis morales lo son también de identidad, de temor, y de incertidumbre.
  6. Las respuestas populistas, que han surgido en toda Europa, algunas xenófobas, no significan ninguna solución porque simplifican hasta la caricatura las causas y las soluciones de los problemas. Adoptan actitudes incompatibles con la exigencia cristiana.
  7. Al mismo tiempo sin embargo, las respuestas populistas ilustran con claridad la incapacidad y contradicciones de la actual concepción moral, cultural y económica, para construir la Europa de las personas.
  8. Hay que recuperar releer y inspirarse en el documento Post Sinodal de Juan Pablo II Ecclessia in Europa por su vigencia: “La época que estamos viviendo, con sus propios retos , resulta en cierto modo desconcertante. Tantos hombres y mujeres parecen desorientados, inseguros, sin esperanza, y muchos cristianos están sumidos en este estado de ánimo. Hay numerosos signos preocupantes que, al principio del tercer milenio, perturban el horizonte del Continente europeo que, a pesar de que tiene muchos signos de fe y testimonio, y en un clima de convivencia indudablemente más libre y más unida, siendo todo lo desgaste, que la historia, antigua y reciente, ha producido en las fibras más profundas de sus pueblos, engendrando a menudo desilusión”.
  9. Se está cumpliendo la predicción de que una Europa que pierde sus raíces cristianas se pierde a sí misma. Y cuando la idea de Europa fracasa, todos los estados terminarán tambaleante, porque como explica el historiador Christopher Dawson “el fundamento último de nuestra cultura no es el estado nacional, sino la unidad europea“.
  10. El fundamento cristiano de Europa es la fe en Jesucristo, que a su vez ha desarrollado más dimensiones. Es en el origen y desarrollo de la cultura europea, no sólo ella, pero sí gracias a ella y como componente inseparable. El estado del bienestar propio de Europa es un ejemplo. Y significa también el fundamento moral; su pérdida, y su sustitución por la moral subjetiva del liberalismo, la moral desvinculada, es una de las causas centrales de la actual colapso y crisis de Europa.
  11. Hay que actuar. No nos podemos quedar indiferentes ni distantes ante una situación tan grave, históricamente grave. Y la primera acción comienza en nuestro entorno, no para centrarnos en él prescindiendo del resto, pensando que las fronteras en el seno de Europa sirven para algo que no sea dividir, sino para hacer la aportación al necesario renacimiento europeo a partir de nuestra realidad.
  12. Demostramos con nuestra acción que podemos empezar a cambiar las cosas aquí, añadimos nuestra gota de agua a muchas otras que están surgiendo en Europa, contribuyendo a la respuesta.
  13. Participamos, trabajamos, juntos para construir un Reagrupamiento Cristiano, buscando todo aquello que nos une, mucho más fuerte y grande que las posibles diferencias.

 

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Cas Morín

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