Lo cotidiano y la gran aventura de ser cristiano

De ForumLibertas.com

 

El judaísmo mantuvo viva la unicidad de Dios cuando los demás pueblos lo percibían como fragmentos de su realidad, más o menos acertados. También se produjo una segunda característica derivada de la primera: convirtió al Dios único en Dios de un pueblo, pero no de toda la humanidad, aunque el Antiguo Testamento alcanza a percibir la necesidad de esta condición en su progresiva maduración. El Dios verdadero no puede ser solo el Dios de unos. Toda la dinámica histórica del pueblo judío solo se entiende bajo aquellos dos grandes tensores: “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno” y la formación de la comunidad de resistencia ante un entorno de pueblos paganos que otorgan al pueblo judío la conciencia de que aquel Dios es solo el Dios de su pueblo. Leer más.

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Cas Morín

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