Necesitamos hacer opinión pública. Carta Semanal de Josep Miró

El informe sobre los presuntos abusos y violencia desde 1945 hasta inicios del 1994, vuelve a ser explotado como una poderosa herramienta de desprestigio de la Iglesia. Creo que sería bueno que leyerais esta editorial de ForumLibertas (El coro de Ratisbona. La necesidad de la agenda mediática de la Iglesia), para hacerse una composición de lugar. Como editorial que es, no se trata de un análisis sino de aportar una perspectiva que ayude a interpretar la realidad, y unos de corolarios de esta realidad es que la Iglesia, la gran constructora de relatos, formidables, atractivos, parece haber perdido, al menos en Europa, y por supuesto en nuestro país, buena parte de aquella capacidad que la caracterizaba. El resultado es que sin relato no hay agenda mediática y sin ella no hay opinión publicada y opinión pública. La Iglesia, desde la parroquia al obispado, deja que le hagan el relato los otros, y muestra muchas dificultades para pasar del texto evangélico a su aplicación a la realidad cotidiana.

Los manuales sobre opinión pública señalan la diferencia entre la agenda mediática y la agenda pública. La primera señala lo hecho público, y marca en qué medida tú estás presente o al margen. La segunda sirve para establecer lo que la gente quisiera conocer. La primera se da en una medida insuficiente en el caso eclesial, y la segunda es ignorada. Nos suelen hablar de lo que desean decirnos, en lugar de pensar sobre qué deberían tratar.

Pregunta: ¿Cuál es la última vez que recuerda que en una homilía han trabado las lecturas evangélicas con un hecho público, que no sean los refugiados? Mientras esto no cambie el juicio de la gente sobre la Iglesia, los obispos, los sacerdotes, será mayoritariamente negativo. Si hago estas afirmaciones tan claras es que todos tenemos el deber de contribuir a la respuesta, que pide tomar conciencia de la situación, y aportar la respuesta que cada uno pueda dar. De ahí la importancia que e-Cristians confiere a la comunicación que está a nuestro alcance y que significa sobre todo en la red. Pero sería necesario que más allá de lo que mejor o peor podamos hacer, hubiera un radical esfuerzo para construir la agenda mediática católica.

Finalmente, hemos recibido respuesta de la Síndica de Greuges de Barcelona en nuestro escrito de 21 de septiembre 2016. Tiene fecha de 5 de julio y como es natural nos pide excusas por el retraso. Nos dice que el Ayuntamiento no le envió la información solicitada hasta el 21 de marzo. Brillante, sólo tardaron medio año. Después ella, por razones de trabajo ha tardado poco más de tres meses. Así Barcelona.

¿Y el tema puede ser muy complejo? Juzgad. Era un escrito de disconformidad con la supresión de la información sobre la Missa de la Verge de la Mercè del programa oficial de fiestas. En definitiva: por qué lo suprimieron. Ya se ve que era una cuestión que exigía 180 días para que el Ayuntamiento diera las razones.

Pero las razones siguen sin existir. La Síndica hace un extenso y detallado informe, muy útil en sus concreciones, y nos viene a decir dos cosas. Una que la supresión no ha conculcado ningún derecho fundamental, lo que ya sabíamos y que en el Protocolo Festivo de la Ciudad de Barcelona figura la Mercè, (junto con otras seis celebraciones) y concretamente establece que “el acto se celebra siempre el día 24 de septiembre por la mañana. En torno a la celebración de la misa concelebrada en la basílica de la Mercè…”.

Hablando en plata, la alcaldesa Ada Colau se pasa las propias normas municipales por el forro al suprimir toda referencia al acto central de la jornada, según el propio Ayuntamiento (“en torno a la celebración de la misa”). La gente que no cumple las normas y no se molesta en cambiarlas son un peligro al menos moral, porque si todo el mundo hiciera lo mismo, ¿cómo podríamos funcionar civilizadamente? Seguiremos.

Buenas vacaciones.

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Cas Morín

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