Carta Semanal de Josep Miró i Ardèvol: Apoyo a Montserrat, pero también una observación

Apreciado amigo/Apreciada amiga:

Estarás al corriente porque se han hecho un amplio eco los medios de comunicación de las conclusiones de la comisión independiente promovida por la propia comunidad benedictina sobre los abusos infantiles que se podían haber producido en el pasado. La información es bastante conocida y no creo que sea necesario reiterarla ahora.

Me he dirigido al Padre Abad para manifestarle nuestro apoyo y confianza porque es evidente que, a pesar de la quiebra interna que se haya podido producir, esta no altera el valor y significación que tiene la comunidad benedictina de Montserrat, ni puede borrar los múltiples servicios que ha hecho a la Iglesia y en Cataluña a lo largo de los años. «Todo este inmenso patrimonio no está en cuestión, ahora como siempre; más aun, el Monasterio, su comunidad benedictina, los monjes, deben ser depositarios de nuestro más pleno apoyo y confianza».

Al mismo tiempo añadí una segunda consideración: «con la misma sinceridad, también quiero hacerle llegar mi preocupación por el enfoque que han hecho público queriendo dar una solución a este tipo de problemas basada en un protocolo para todas las actividades que se hacen en Montserrat donde intervienen menores’ y ‘nombrar un delegado o responsable de protección de menores, que no sea un monje». (…) «Lo que nos dicen es que la vida espiritual y ascética de la comunidad basada en la Regla de San Benito, no es suficiente para garantizar la seguridad de los adolescentes y jóvenes que estén en contacto con ella, y que hay que instaurar un control, fundamentado en un protocolo establecido por la Generalitat para las escuelas. Nos está diciendo con su propósito, que la comunidad benedictina de Montserrat necesita basarse en el orden secular, profano, para garantizar que no vuelvan a haber más casos de abusos», lo que «se agrava cuando se subraya que el responsable de la protección de los menores no será explícitamente válida». (…) «Por estas razones, le ruego Padre Abad que reconsideren el enfoque dado y reformulen uno nuevo, surgido de la vida espiritual, ascética, las virtudes cristianas, y la Regla de San Benito. Toda crisis es una oportunidad y en este caso lo es para poner de manifiesto que es Jesucristo quien salva el mundo».

Me ha parecido que por la importancia del hecho y por la naturaleza del mismo la cuestión de la secularización interna de la Iglesia debía dároslo a conocer en mi carta semanal.

Subscriu-te al Butlletí

¿Quieres decirnos algo?

Tu nombre (obligatorio)

Tu email (obligatorio)

Tu teléfono

Tu mensaje

Accepto la política de privacidad

captcha