Carta Semanal de Josep Miró i Ardèvol: el deber de los cristianos ante el reto de la crisis ambiental

Apreciados amigos/Apreciadas amiga:

Este pasado miércoles el Padre Joan Costa (Doctor en Teología Moral, Master y especialista en Doctrina Social de la Iglesia, Ingeniero de Telecomunicaciones, Rector de la Parroquia de la Mare de Déu de Betlem, y Delegado de Pastoral Social y Caritativa del Arzobispado de Barcelona), impartió una conferencia en la sede de e-Cristians sobre Emergencia Climática: ¿qué podemos hacer los cristianos ?, y centrada en la explicación de la Laudati Si’ del Papa Francisco como criterio fundamental para la posición de los cristianos en relación con la crisis ambiental que comprende el cambio climático, pero también otros aspectos. Esta es una cuestión central, sobre todo pensando en el futuro a medio y largo plazo, para ello a la política actual le resulta tan difícil abordarlo bien, porque está enmarcada por la inmediatez. Pero hablar de estos plazos significa en realidad tratar de las condiciones de vida para nuestros hijos y nietos. Son ellos los que registrarán las consecuencias del deterioro de la creación en manos del hombre y es profundamente insolidario no asumir ahora las respuestas necesarias.

La dificultad de llevar a cabo políticas ambientales radica en el coste y en el que lo paga, porque la transición a mejores condiciones es una factura que hay que pagar y como todas, se puede distribuir bien o mal. Después se desprenderán ventajas, pero no nos engañemos, el freno radica en la factura.

Los cristianos debemos estar formados y atentos para que nuestras posiciones, si siguen la Doctrina Social de la Iglesia, no siempre coincidirán con las políticas que se hacen. Un caso muy espectacular es el de la ciudad de Barcelona y la próxima entrada en funcionamiento de la denominada Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Después de años y años de inactividad, ahora el Ayuntamiento se ha visto obligado a tomar decisiones para reducir una contaminación nociva. Pero la forma que lo ha hecho, es contraria a un enfoque cristiano. Sencillamente la ZBE consiste en prohibir circular los coches viejos porque contaminan más. Y ya está, no ha habido medidas compensatorias, mejoras sustanciales del transporte público. Nada. Al actuar de esta manera se deposita el coste de la descontaminación de Barcelona sobre las espaldas de aquellos que tiene menos ingresos, porque nadie tiene un coche viejo por gusto, salvo algún coleccionista, que ahora no es el caso. Este es un ejemplo de mala política ambiental. Resolver el problema cargándolo sobre las costillas de una pequeña parte de la población que, en este caso, además es la más débil económicamente y social. Hasta ahora pocas reacciones políticas se han producido para denunciar esta penalización, y esto muestra una escasa sensibilidad por la forma cómo se resuelven los problemas.

Los cristianos debemos ser capaces de tener por un lado posiciones críticas bien fundamentadas, y por otro, y esto es decisivo, propuestas concretas porque si no el mensaje evangélico queda reducido a un simple enunciado de catástrofes.

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