Los obispos de la Tarraconense hablan de la Semana Santa en sus cartas dominicales

Con el Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa, la semana más importante del año para los cristianos porque en ella se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, se viven los misterios centrales de la fe cristiana. Son días de fe y de estimación, guardarse algunos momentos para la oración y la lectura de la Sagrada Escritura, de participación activa y fecunda en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia y para disfrutar de las tradiciones muy arraigadas (ramos, procesiones, viacrucis, coplas, monas,…).

Los obispos de Cataluña centran sus escritos dominicales en hablar de la Semana Santa, así como de la belleza de los matices, del camino de justicia y misericordia, de la exhortación apostólica La joya del Evangelio y de la Pasión de Cervera.

Seis de las cartas dominicales hablan de la Semana Santa. El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, dice que “el Domingo de Ramos celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén, que a pesar de ser la última vez que acudía, fue la primera en la que se dejó aclamar como el Mesías deseado” y recuerda que “los Evangelios nos cuentan que Jesús cabalgaba un burro prestado”, que Jesús no escogió un caballo de raza, elegante y vistoso, sino que “quiso para él un humilde asno”. Afirma que “Jesús de Nazaret entró en Jerusalén en medio de la alegría popular, pero sabiendo que iba al encuentro de su Pasión redentora por nuestros pecados”. Pide que “a las puertas de esta Semana Santa miremos a Jesús, meditemos sobre estos días previos a su muerte y resurrección y hagamos firmes propósitos de gratitud y de conducirnos de acuerdo con los deseos de quien dio la vida como rescate por nosotros”. Finalmente, destaca que las diversas procesiones, desde la del Ruquet hasta la impresionante del Viernes Santo son ocasión “para que renovemos nuestra piedad y digamos al Señor que nos guiaremos por sus enseñanzas no sólo esta semana sino durante todo el año” y así “viviremos en la felicidad que él nos conquistó con su dolorosa pasión”.

El arzobispo de Urgell, Joan Enric Vives, dice que “entremos con decisión en la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, aclamando a Cristo Rey, nuestro Señor, que vence el mal y que nos atrae a seguirlo , viviendo como Él, y, sobre todo, amando como Él” y que “lo que conviene es que escuchemos y grabemos con atención el relato de su Pasión, sus palabras llenas de luz, porque así y hasta este extremo nos ha querido Dios”. Recuerda que “en la cruz, Jesús oraba con las palabras del salmo 21,” Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Y recogía en su corazón, todos los abandonos, las traiciones, los fracasos, los padecimientos de la humanidad … y los hacía subir a su Padre, reclamando ayuda y piedad”. Recuerda también que “Jesús en Getsemaní recomienda a sus apóstoles:« Orad Dios, para no caer en la tentación »” y dice que “velamos para no caer en la tentación de abandonar a Dios y vivir como si no existiera” sino que ” al contrario, buscamos siempre lo que Dios quiere, lo que le place, lo que Él haría “. Afirma también que Jesús “perdona y excusa. Perdona y olvida. Perdona y cura. Perdona y anima a salir adelante … “. Destaca que “en lo que más insiste la Pasión según S. Lucas es que Jesús muere, orando con el salmo, y abandonando a su Padre, Abbà: “Padre, encomiendo mi espíritu en tus manos» “. Finalmente, dice que “si confiamos en Él, también resucitaremos con Él” y nos desea a todos “buenos días de celebraciones de la Semana Santa”.

El obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz, dice que el Domingo de Ramos “proclamamos con entusiasmo: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!””, “Aclamamos a Jesús, que es el Maestro, el Salvador, el centro de la vida, de la historia, la vida que da sentido a nuestra vida”. Dice que acojamos a Jesús “en nuestro corazón y actualicemos la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando estaba cerca la celebración de la Pascua”, que “Él entra en la ciudad rodeado por una multitud gozosa y expectante, segura que él es el Mesías “pero que Él” es plenamente consciente de que no llega a Jerusalén para ser coronado como rey sino para consumar el misterio de su pasión, muerte y resurrección”. Recuerda que “Jesús entrega su vida en la cruz para la remisión de los pecados de la humanidad”, que “su acto de dar la vida es la consecuencia de su trayectoria vital, una entrega en totalidad a los demás” y que ” la cruz se convertirá en el gesto más grande de servicio y de donación”. Afirma que “contemplando la cruz descubrimos el amor inmenso de Dios, un amor eterno, infinito, encarnado en la actuación misericordiosa de Jesús que muestra a la cruz su máxima realización” pero que “su vida no acaba con la muerte a la cruz. El Señor resucita venciendo la muerte y se convierte en el fundamento y la esperanza de resurrección para todos los seres humanos”. Dice que “ser cristiano significa seguir el camino que Cristo nos ha marcado, es tener los mismos sentimientos de Cristo, penetrar en estos sentimientos, vivirlos, que es vivir la humildad y la entrega, la generosidad y el desprendimiento”. Finalmente, nos desea que tengamos “una Semana santa de verdad” y pide que “María, la Madre y Maestra nos acompañe para vivir con fruto”.

El obispo de Vic, Romà Casanova, dice que “somos invitados, un año más, a contemplar a Jesús en su pasión y muerte” y que “para poder contemplarlo lo primero que tenemos que hacer es mirarlo”. Afirma que “mirar significa salir de uno mismo para ponerse en lugar del otro” y que se nos pide en esta Semana Santa una “mirada agradecida y amorosa a quien muere por nuestra salvación”. Dice que “las heridas de Cristo en su pasión y muerte son expresión de amor”, “son las heridas de quien, en lucha por liberar a su esposa, le han sido infringidas”, “heridas curativas a favor nuestro”. Dice también que “haremos bien de mirar las heridas de Cristo, tanto en su cuerpo, como en su espíritu” ya que “son curación hoy como siempre, también en nuestra sociedad” porque “Él ha muerto porque en él encontramos la salvación y la libertad “y” toda herida puede ser curada por Cristo, si con fe y amor se abre la puerta del corazón a su gracia redentora “. Finalmente, remarca que “la pasión y muerte de Cristo es actual, hoy y ahora, en la donación de Jesús y en sus efectos purificadores y sanadores por el amor misericordioso que lleva en ella”.

El obispo de Tortosa, Enric Benavent, dice que “la narración de la pasión según San Lucas nos habla de una muerte llena de signos y gestos de misericordia” y nos invita “a meditar dos momentos de misericordia del Señor en el camino de la Cruz, que nos transmite este evangelista”. El primero es “el encuentro con las mujeres de Jerusalén que lloran y se lamentan por Él”, en el que unas mujeres ven a Jesús “caminar hacia la Cruz, saben que será ejecutado y ese hecho toca sus corazones”. Dice que la reacción de Jesús al llanto de estas mujeres “es consolarlas” y que “esto es una obra de misericordia”. Afirma que “un segundo detalle lo encontramos cuando Jesús ya está clavado en la Cruz”, cuando “el sufrimiento físico de la crucifixión se añade al sufrimiento moral de la burla, del escarnio, del desprecio” y “responde al mal con bien, soportando las injurias y orando por aquellos que la han condenado; pidiendo al Padre el perdón para sus perseguidores “. Dice que “esta respuesta nos sorprende porque nosotros, normalmente, nos defendemos del mal con mal” y que “en cambio Jesús se defiende perdonando”. Destaca que Jesús, desde la Cruz, “busca motivos para excusarnos, por perdonarnos” y “nos revela la grandeza del amor de Dios, un amor que humanamente no podríamos haber imaginado”. Finalmente, pide que “la celebración de esta Semana Santa nos lleve a tener un corazón como el de Jesucristo, más preocupado en consolar que al ser consulado y en perdonar que al ser perdonado”.

El obispo de Girona, Francesc Pardo, dice que “durante estos días reviviremos la fiesta de los ramos, acogiendo el Señor -que entra humilde, pero como Mesías, en Jerusalén- hasta la celebración de su muerte y sepultura, precedidas por los gritos pidiendo la muerte del siervo de Dios “y que nosotros, este domingo,” alabaremos a Jesús con los ramos, con nuestra presencia, orando …”, manifestando que “Jesús, para nosotros, es el Mesías, el enviado y hijo de Dios, el Salvador, y que también lo queremos acoger con gozo”, “deseamos que sea conocido y acogido en nuestras ciudades, villas y pueblos” y, al mismo tiempo,” queremos dar gracias porque esta semana no sólo lo recordaremos, sino que viviremos y celebraremos que nos ha amado tanto que ha dado la vida en la cruz y, venciendo la muerte, ha resucitado”. Recuerda que “los ramos de fiesta el viernes se convierten en gritos pidiendo la muerte en la cruz de Jesús” y afirma que “nosotros aclamemos a Jesús, pero sobre todo nos sintamos queridos por él, que ofrece su vida para que nosotros tengamos vida, para siempre y con plenitud”. Finalmente, dice que durante esta Semana Santa “contemplemos a Jesús, que para nosotros se ha hecho obediente hasta la muerte, una muerte en la cruz”, “no sólo recordemos, sino que las celebraciones litúrgicas del Jueves y Viernes Santo actualizan para nosotros la Santa Cena y la muerte del Señor” y “sentimos el dolor de la humanidad, pero a la vez debemos contemplar redimida y salvada”.

El cardenal Juan José Omella, explica un relato para hablar de la belleza de los matices en el que “todos los colores empezaron a pelearse. Cada uno proclamaba que él era el más importante, el más útil, el favorito”, “los colores estuvieron presumiendo, cada uno convencido de que él era el mejor. Su discusión se hizo más y más ruidosa” hasta que “apareció un resplandor de luz blanca y brillante” y “comenzó a llover a cántaros”. Dice que los colores “comenzaron a acurrucarse de miedo y entonces juntarse todos para protegerse” y que la lluvia les dijo “Dios os ha creado, cada uno para un objetivo especial, único y diferente . Él os ama a todos. Juntar sus manos y venid conmigo. Dios quiere expandir al usuario a través del mundo en un gran arco de color, para recordaros que os quiere a todos, que puede vivir juntos en paz “y que” así fue como Dios usó la lluvia para lavar el mundo . Y puso en el cielo del arco iris, símbolo celestial del amor de Dios por la humanidad “. El cardenal Omella afirma que este relato “nos recuerda que todos somos hijos de Dios y, por tanto, todos somos hermanos”. Recuerda que “la fraternidad es el objetivo del Plan Pastoral Diocesano, que estamos trabajando durante este curso en la archidiócesis de Barcelona” y pide al Señor “que seamos capaces de mostrarnos tal como somos y de admirar el gran regalo de la comunión en la diversidad de colores y matices que configuran nuestra realidad “.

El obispo de Sant Feliu de Llobregat, Agustín Cortés, continuando sus glosas sobre el camino de justicia y misericordia, recuerda que “el conflicto entre” justicia y misericordia “era motivado por la necesidad de tener una respuesta a los problemas que vive hoy el Iglesia “y que” además, deseamos recorrer el camino cuaresmal también como Iglesia “,” adentrándonos en el proceso de conversión, propio de este tiempo litúrgico “. Dice que “la conversión es exactamente la participación en el Misterio Pascual de Cristo” y que la Iglesia “debe morir y resucitar con Cristo si quiere convertirse, purificarse, avanzar y crecer”. Afirma que “al respecto, algunos suelen hablar de” Iglesia crucificada “” y que “con esta expresión se refieren, o bien a la Iglesia en los pobres sufrientes, o bien a la Iglesia perseguida como tal”. Afirma también que “otros se fijan en la Iglesia resucitada, e incluso glorificada”, que “es la que describe la carta a los Colosenses o el libro del Apocalipsis. Es la Iglesia que vive y transparenta el resplandor de Cristo resucitado “. Dice que de Cristo resucitado nace una Iglesia “donde Cristo es todo en todos”, “los miembros de la que se revisten de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, perdón mutuo y amor que todo lo unifica”, “en la que reina la paz “y” que hace resonar incesantemente el canto de alabanza y agradecimiento “. Finalmente, dice que “esta Iglesia es un Pueblo y comunidad de hermanos que ya ha resucitado”, pero que “su vida está escondida en Dios con Cristo. Cuando aparezca Cristo, que es su vida, también vosotros apareceréis con él, en gloria (Col 3,3-4) “.

El obispo de Lleida, Salvador Giménez, recuerda “las actitudes que el Papa Francisco nos marca a todos los cristianos en la Exhortación Apostólica La joya del Evangelio”, “un documento muy bien recibido por todos los cristianos”, “un texto de cabecera que concitó la atención de responsables de grupos de estudio y formación “. Desea a todos que “los frutos de esta acción formativa repercuta en la propia comunidad o parroquia”. Dice que le consta que “diferentes agentes de pastoral han utilizado las orientaciones del Papa para su propia formación” y que “hay mucho material escrito, preparado por especialistas en los diferentes sectores pastorales, que sirve de guía de lectura, para centrar la discusión y para sacar conclusiones prácticas “. Recuerda que “ya hace cinco años que se publicó este exhortación del papa Francisco como un programa de todo su pontificado” y nos ofrece “como recuerdo tres citas que ayudarán a fomentar actitudes básicas de vida cristiana”: “… un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral “,” no hay que mutilar la integridad del mensaje del Evangelio “,” los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que sea atractivo y resplandeciente “. Recuerda que en todos los escritos del Papa “está presente la alegría de seguir a Jesucristo”. Finalmente, dice que “todos necesitamos recuperar el aliento evangélico para anunciar lo esencial de su enseñanza”, así como que “es gratificante recordarlo para todos los cristianos de nuestra diócesis”.

El obispo de Solsona, Xavier Novell, informa que el pasado actuó en la Pasión de Cervera, haciendo de apóstol “al santo cena, en el huerto de Getsemaní, de pueblo en varias escenas y hasta de Cirineo ayudando a Jesús a llevar la cree “. Explica que todo surgió de su ida anual en la Pasión, ya que el año pasado alguien le invitó a salir a él y aceptarlo, siempre y cuando no tuviera que ensayar. Después de la experiencia y en las puertas de la Semana Santa quiere subrayar “algunas virtudes de esta magna representación y de la oportunidad que nos ofrece para complementar las celebraciones de esta Semana Santa y de la Pascua”. Dice que la Pasión “es un gran medio para divulgar la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús”, que “los acontecimientos centrales de nuestra salvación son presentados con una gran fuerza visual” y que “son emocionantes muchas escenas y sugerentes muchos diálogos “. Afirma que “la Pasión es un hecho cultural creado por nuestra fe”, “es expresión de cómo nuestra fe ha hecho cultura y aglutina gente de Iglesia y personas no creyentes”, es “una representación que no sólo hace bien al público sino también a las más de 300 personas que la hacen posible “. Finalmente, dice que “la Pasión es una gran herramienta para nuestra apuesta evangelizadora”, una buena oferta para familias que asisten a las catequesis, para los grupos de preadolescentes, adolescentes y jóvenes y para la gente que está participando en los cursos Alpha.

Puedes encontrar las glosas enteras en la web de la Conferencia Episcopal Tarraconense (http://www.tarraconense.cat/) y en la página web de cada diócesis:

 

Fuente: Conferencia Episcopal Tarraconense

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